domingo, 3 de mayo de 2009

Historia de Ensenada primera parte

ENSENADA

( primera parte )

Heberto J. Peterson Legrand

Cronista de Ensenada.

Los vasos comunicantes se acrecentaban con la extensión de los rieles de ferrocarril que se tendían de este a oeste en Estados Unidos, atravesando montañas, cruzando desiertos y campiñas, puentes sobre ríos, con ese espíritu indómito de hombres y mujeres buscando nuevos horizontes, contando, entre otros, con mano de obra de chinos que necesitados de trabajo ponían sus brazos bajo el agotador sol del desierto...Otros buscando hacer realidad el famoso Destino Manifiesto para establecer puertos en el pacifico y abrirse al comercio con Asia.

La fiebre de oro en California y el boom que se vivía, cual imán, atraía hacia sí a miles de aventureros que se disponían a probar suerte, hacer fortuna e incrementar sus capitales.

San Diego, California, a fines de 1880 se encontraba envuelto en ese boom en bienes raices que a todos contagiaba y les presentaba un clima de oportunidades.

Por otra parte, en 1870, dos hermanos, originarios de Hermosillo y que vivían en California de nombre Ambrosio y Manuel Castillo, habían encontrado oro en el Valle de San Rafael, hecho que la prensa californiana magnificó y provocó el traslado de gente de la alta California, Santo Tomás y Sonora, deseosos de hacer fortuna de la noche a la mañana y dejar con ello asegurado su futuro...

Gente de mucho temple, acostumbrada a luchar en contra del cansancio, forjadas en la cultura del esfuerzo y las dificultades y, al igual que todos los seres humanos, con sus virtudes y sus vicios.

Unos llegaron por barco a Ensenada para de allí trasladarse al Valle de San Rafael; otros habrán llegado a caballo o en mulas sorteando los peligros de esos caminos inéditos para ellos.

Una vez establecidos solicitan autorización a las autoridades para formar un pueblo al que llamaron “Real del Castillo”, con el propósito de también cultivar la tierra y establecer comercios para cubrir sus necesidades. La fecha de su fundación fue el 2 de octubre de 1870.

Por su parte el licenciado Clemente Rojo, de nacionalidad peruana, decidió trasladar la cabecera del partido norte de Santo Tomás a Real del Castillo, un hombre culto, educador y creador de la primera escuela del partido en Santo Tomás.

No faltaron los emprendedores-hombres de negocios- que vieron en ello la oportunidad de crear o dinamizar capitales para generar utilidades con el traslado de mercancías desde San Diego California y otros lugares circunvecinos. Mientras unos se querían hacer ricos con la explotación de minas; otros lo deseaban con las operaciones de sus comercios.

Steiner y Klamber de San Diego, arriesgando capital, se establecen comercialmente; lo mismo Hoff. y Horton de San Francisco, así como Jacobo Wagner y Luis Mendelson, entre otros, personas ávidas de lucro y provenientes de una cultura que estimulaba la iniciativa personal.

Un estadounidense de nombre, William Sargent, establece el servicio de diligencias para el traslado de personas de San Diego a Real del Castillo. Eran aquellos, agotadores viajes de los cuales sus pasajeros han de haber llegado “molidos” con dolores de espalda, de riñones, sucios, en camino de tierra y disparejos, veredas tortuosas y siempre dispuestas a posibles asaltos y robos.

La condición humana aflora en todos los tiempos y lugares y Real del Castillo no fue la excepción. En el orden político se presentaron las rivalidades, las envidias y el abuso de poder.

Las minas se fueron agotando, la desilusión y frustración comenzaron a hacer mella en el ánimo y, poco a poco, aquellas tierras que habían despertado tantas ilusiones comenzaron a mostrar la escasez de sus metales para que muchos de sus habitantes le fueran dando la espalda y alejándose para no volver e irlo convirtiendo, poco a poco, en un pueblo fantasma...

Zeferino Castañeda, subjefe político, estaba convencido de la necesidad de trasladar la cabecera del partido al puerto de Ensenada, argumentando, entre otras cosas que así se tendría una comunicación directa con la capital de territorio.

El jefe político José María Rangel transcribió la propuesta al Secretario de gobernación quien viéndola con buenos ojos la autorizó y fue dado a conocer a las autoridades de Real del Castillo el 15 de mayo de 1882, -fecha oficial con que se festeja el aniversario de nuestro puerto- realizando el traslado de la subjefatura a la Ensenada de Todos Santos el coronel Antonio Jáuregui, nuevo subjefe político, 24 de julio de 1882.

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