domingo, 3 de mayo de 2009

Gral. Piloto aviador Rolando Rodriguez Fernández

CRONISTA DE ENSENADA
HAZAÑA DE UNOS PILOTOS MILITARES MEXICANOS.
(Al Gral. De División Piloto Aviador
Rolando Rodríguez Fernández )
Que fue comandante del tercer grupo aéreo de Ensenada

Heberto j. Peterson Legrand

El año de 1947, el Gobierno de Brasil y la Conferencia Deportiva Sudamericana, hicieron una invitación a todos los países de habla latina, tanto del norte, centro y Sud-América como a los del Caribe, con motivo de los juegos deportivos que debían realizarse en Río de Janeiro, para que se organizaran tres Postas Aéreas: La de la Victoria; La de San Martín y la Bolivariana, para que volando desde sus respectivos países de origen concurrieran el 24 de abril a las 4 de la tarde al Puerto Santos Dumont de la capital Brasileña, llevando simbólicamente en una carta los deseos de fraternidad de los pueblos Americanos.
La Secretaria de la Defensa Nacional, de una terna escogió al que consideró su mejor piloto, para que a bordo de un avión Beeach-Craft tipo AT7, condujera la posta desde la ciudad de México.
Integraban la tripulación: Comandante, Capitán, Rolando Rodríguez Fernández; Copiloto, Luis Amescua Torres; Navegante y Operador de Radio, Tte. De Transmisiones, Agustín Peña Sánchez; Mecánico, Sargento, Ignacio Bringas Escamilla.
El avión Beeach-Craft AT-7, despegó del aeropuerto de Balbuena a las 8 horas del 19 de abril de 1947, remontando el vuelo rumbo a Tapachula Chiapas y después despegó con dirección a Managua Nicaragua a donde arribó a las 6 de la tarde.
A las 6 de la mañana, estando el avión listo para salir, el aeropuerto no autoriza su salida porque el tiempo estaba muy malo y se esperaba una tormenta.
El capitán de la nave firmó una constancia de que bajo su responsabilidad continuarían el vuelo, pues era indispensable llegar a Amapa en Brasil el día 22, de no salir no completarían con éxito la misión.
El Capitán Rolando Rodríguez Fernández firmó y a las 6:30 salió de las Mercedes despegando por instrumentos y volando sobre la cúspide de la tormenta a 8 mil pies rumbo a Ato de Panamá, llegando sin novedad.
Después salieron en dirección a la Isla del Rey en el Golfo de Panamá y de allí continuaron a Barranquilla e iniciaron el vuelo nocturno hacia Caro en Venezuela. Llegaron y no se veían luces de señalamiento del campo, la gasolina se estaba agotando, volaron en círculos hasta que con automóviles iluminaron la pista y la nave pudo aterrizar en tierra Venezolana.
Salió rumbo a la Guaira, aeropuerto de Caracas, y el día 21 por la mañana despego de Guaira rumbo a ciudad Bolivar a orillas del Orinoco.
Estando en Orinoco le pidieron suspender el vuelo a Akinson en la Guayana inglesa por haber una tormenta en la cuenca del Amazonas.
Nuevamente el capitán Rolando Rodríguez Fernández se niega y decide continuar ya que estaba de por medio el compromiso y nombre de México. Le insisten pero decide emprender el vuelo una vez firmados los papeles donde se responsabiliza. Salieron a las 11:00 horas y a las 11:30 se encontraron frente a la tormenta. El capitán Rodríguez trató de esquivarla y empezó un viraje de 360 grados. Cuando terminó estaba en medio de la tormenta sin poder volver. 30 minutos después los instrumentos empezaron a fallar por las fuertes vibraciones debido al aire y a la lluvia torrencial; después granizaba furiosamente sobre la nave de tal forma que a los 5 minutos estaba el parabrisas totalmente destrozado y cántaros de agua entraban al avión amenazando con crear un desastre; la brújula parecía veleta y le dijo Luis Amescua el copiloto al capitán Rodríguez-la cosa esta fea pero confiamos en que nos llevarás a puerto.
Contestó el capitán Rodríguez-mientras tenga potencia ésta máquina, primero Dios llegaremos.
Viro la nave noventa grados buscando la playa para corregir el rumbo, la tormenta seguía arreciando pero el capitán Rolando se mantenía alerta poniendo toda su experiencia y talento como comandante y piloto.
Cuando menos lo esperaban escucharon el radio-faro de Akinson y el capitán Rolando Rodríguez dijo: Bien decía yo que la Guadalupana no nos podía fallar...
A las 3 de la tarde las ruedas de la nave mexicana se deslizaban en la pista de la Guayana Inglesa.
Hechas las reparaciones a las 6 de la mañana del siguiente día salieron bajo la lluvia rumbo a Amapa, adonde llegaron a las 4 de la tarde. Sólo había un C-47, ninguno de los aviones de la Posta de la Victoria había llegado aún.
Al día siguiente voló sobre tierras de Chile rumbo a Río de Janeiro.
Por fin a las 4 de la tarde en punto, la hora señalada por el Gobierno de Brasil, las ruedas del avión mexicano posaron majestuosamente sobre la pista del aeropuerto Santos Dumont a los acordes del Himno Nacional Mexicano.
Emocionado el Presidente dijo: capitán Rolando Rodríguez Fernández, reciba las más sinceras felicitaciones de mi gobierno por ser el primer avión de República hermana que arriba a tierras de Brasil...un saludo en mi nombre a todo el pueblo de México.
Emocionado también, el capitán Rolando Rodríguez Fernández dijo: Gracias Señor Presidente,, pongo en sus manos ésta carta que su Embajador en México ha puesto bajo nuestra custodia. México esta presente en este saludo y en este abrazo que tengo la honra de darle.
Ni un avión más de la Posta de la Victoria llegó a Río de Janeiro, tocó a México la honra de ser el único avión de esa Posta de cumplir exactamente con su plan de vuelo y cumplir con su deber.
Un grupo de mexicanos al mando del General Rolando Rodríguez Fernández, despreciando la vida pudo poner en alto el pabellón de México, escribiendo una página de gloria para la Fuerza Aérea Mexicana.
El General Rolando Rodríguez Fernández fue piloto de la Presidencia durante el mandato del Lic. Miguel Alemán Velasco; rompió en su tiempo dos récords mundiales: México-Cuba y México-NuevaYork. Originario de Villa de García, Nuevo León, descansan sus restos en la Iglesia de San Juan Bautista del mismo Lugar.

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